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Comenzando a trabajar la autoestima

Cree en ti mismo

La autoestima baja es como conducir por la vida con el freno de mano puesto (Maxwell Maltz)

Quiero comenzar este artículo con una creencia popular sobre la autoestima que me pone los pelos de punta: hay que tener una autoestima mediana.

¿Qué significa esto?

Pues que hemos pegado un pequeño patinazo. Hemos confundido humildad con “autoestima media” y soberbia con “autoestima alta”. Y, sin querer, hemos asociado nuestro valor con actitudes más o menos aceptadas socialmente. ¡Ya vamos mal, querido/a!

Y, entonces, buscamos el beneplácito de los demás. Que nuestro lo-que-sea (físico, trabajo, personalidad, o incluso las rrss,…) sea normativo, esté bien visto,  sea útil, guste a los demás. Si gusta, nos sentiremos mejor. Si no gusta, peor. Y, como quien no quiere la cosa, hemos cedido nuestro valor al juicio de otras personas. Ay, ¡que seguimos descendiendo!

Mezcla estos dos problemillas de conceptualización y obtendremos el gran problema con nosotros mismos: una autoestima variable. Peor aún, un VALOR ambiguo y cambiante.

¿Cómo sabemos entonces cuánto valemos?

Te tengo que ser sincera y decírtelo directamente: Eres valioso/a. De verdad, confía en mi. Tu valor no reside en lo que piensan otras personas de ti, o lo que tienes o similares. Eres valioso porque eres un ser humano único e irrepetible. No es negociable, ¡lo siento! Todos tenemos una serie de derechos por el mero hecho de ser humanos.

La confusión sobre nuestra valía reside en otra idea sobre nosotros, más enquistada y mucho más hiriente. Esa idea errónea es que no eres suficiente.  Que hay algo de ti incompleto y que, por consiguiente, eso te resta valía. Como si fuéramos un puzzle al que le falta una pieza.

Todos nosotros tenemos parte de nosotros mismos que no nos gustan, que querríamos cambiar o que frontalmente rechazamos y ocultamos. Ya sea algo físico o psíquico, pero lo tenemos. Y entramos en guerra abierta con ello. Y esto es muy humano y muy normal.

La autoestima sana es el estado de una persona que no está en guerra consigo mismo ni con los demás.

Y es que no respetarnos nos aleja de nosotros mismos. Podemos incluso faltar a nuestros valores personales por esta lucha. Podemos saber que a nosotros tener más o menos dinero nos da igual porque preferimos el tiempo libre pero, a su vez, coger un puesto de trabajo que, aunque está mejor visto, nos hará trabajar un indecente número de horas. Y así nos vamos alejando de nosotros mismos y minando nuestra autoestima.

Y, ¿sabes qué? Te entiendo. No sólo te entiendo, te respeto ¡Qué lucha! Pero, de verdad, este confrontamiento puede acabar y mereces que así sea. ¿Te has fallado a ti mismo? No te preocupes, tuviste tus motivos y todo se puede reparar.

Y quizás te preguntes, ¿qué puedo hacer?

Vamos a empezar por identificar las partes de ti que te traen por la calle de la amargura. Sé consciente, no sólo de que están ahí, sino de por qué están, de su historia. Cuando aparecieron, por qué lo hicieron y por qué siguen ahí.

El siguiente paso es que no lo rechaces. No apartes la mirada tan rápido, déjalo en tu consciencia un poquito más. Poquito a poquito serás más capaz de estar con ello.

Es un primer paso muy importante para empezar a aceptarnos, respetarnos y sentirnos mejor. Sin prisa, que a menudo yendo despacio llegamos antes.

Te dejo también una pequeña reflexión que espero que pueda ayudarte. 

Con cariño.

Hola,
soy Olaya Alcaraz,

psicóloga sanitaria, y me dedico a ofrecer a mis pacientes un espacio en el que pueden hablar las cosas.

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