Mi motivación es ayudar a las personas a dejar atrás lo que una vez les hizo daño.

Hola, soy Olaya Alcaraz, psicóloga sanitaria. Vivo en Madrid, ciudad que me fascina por su inmensa oferta cultural. 

Desde la primera sesión con mis pacientes, mi meta es ofrecerles un espacio en el que puedan hablar las cosas. 

Porque hablarlas nos permite entenderlas, poner perspectiva y, sobre todo, legitimar que está bien y tienes derecho a sentirte como te sientes. 

Me he formado en Psicoterapia Breve (un enfoque que va a la raíz de los problemas, al trabajar el apego familiar) y en la técnica EMDR para ayudar a mis pacientes a superar sus heridas emocionales. 

Y, si hay algo que me resulta inmensamente gratificante, es cuando mis pacientes me dicen: «estoy preparado para soltar tu mano».

mi enfoque se basa en 3 pilares

RESPETO

Te escucharé sin juzgarte.

Aquí descubriremos por qué te pasa lo que te pasa y nos centraremos en llegar a donde tú desees – sin juicios ni valoraciones.

CERCANÍA

Conversaremos con la calma que tú necesites.

Me encantará saber de ti, y te iré sugiriendo lecturas, películas y música para complementar la terapia.

AUTOCUIDADO

Tu cuerpo también está aquí.

Te daré recomendaciones para que lo nutras y liberes endorfinas a través del ejercicio que más te guste (desde dar un paseo hasta salir a correr: tú escoges).

Titulaciones

  • Psicóloga por la Universidad Complutense de Madrid.
  • Máster en Psicología Clínica y de la Salud (ISEP).
  • Experta en Psicoterapia Breve (SEMPyP).
  • Experta en Clínica e intervención en Trauma con EMDR (SEMPyP).

Además, me he formado en mindfulness y en guión de vida. Considero que el aprendizaje es infinito, y para una persona curiosa por naturaleza, como yo, ello significa que siempre estoy realizando un nuevo curso o programa de actualización profesional.

Mi historia:
Yo también me he sentido así.

En mi primera etapa profesional, me llevó un tiempo definir el enfoque que quería dar yo, Olaya Alcaraz, a la terapia con mis pacientes.

¿Por qué? Pues porque las corrientes que había estudiado hasta entonces se limitaban al aquí y ahora, cuando yo veía claro que aquello que les pasaba hoy a mis pacientes tenía raíces más profundas.

Había finalizado de cursar mi primer máster y, en simultáneo, trabajaba en un polideportivo: un empleo que me daba la estabilidad de un sueldo, pero que no me llenaba.

¿Sabes cuando sientes que no vas ni para adelante ni para atrás en tu vida?

Pues así me encontraba yo también, cinco años atrás.

Recuerdo la sensación que tuve aquel viernes de septiembre, año 2016, a las 9.00 a.m. Fue entrar por la puerta del polideportivo, mirar los techos altos, los enormes focos de luz encendidos, y pensar: “no sé qué hago yo aquí”.

Ese día comencé a tomar consciencia de que tenía que hacer un cambio en mi vida, para dedicar mi tiempo a hacer lo que he venido a hacer.

Esto es: a ayudar a mis pacientes a recuperar y mejorar su bienestar, a través de una terapia cercana, que les comprenda, y que vaya a la raíz de aquello que les pasa, para empezar a sanar heridas y a tomar decisiones desde lo que sienten y quieren.