¿Cuándo debo acudir a terapia?

Manos con flor creciendo, metáfora de una terapia.

Dedica un momento a pensar en la gente de tu alrededor.  Piensa en cuanta de esa gente crees que debería ir a terapia. Y, ahora ¿cuánta de esa gente está acudiendo?

La decisión de comenzar una terapia es difícil. Hay temas muy dolorosos de trabajar que puede echar para atrás a la hora de comenzar a ir al psicólogo. Pero piensa ¿de verdad quieres vivir toda la vida arrastrando ese problema? Es algo muy humano intentar reponerse de los problemas olvidándolos. Pero la realidad es que esto no hace que desaparezcan, sólo que se enquisten. Si estás sufriendo por algo que te impide avanzar, estás confundido o ha llegado el momento en el que sientes que no puedes continuar, ese es el momento de acudir a terapia.

Pero un psicólogo no sólo ayuda en problemas con muchísima carga emocional. Existen dificultades de la vida diaria que también se puede tratar en terapia y que mejoran mucho nuestra calidad de vida:

  • Aumento de habilidades sociales
  • Problemas de autoestima
  • Acompañamiento en separación o divorcio
  • Acompañamiento en duelo
  • Inseguridad
  • Acompañamiento en ruptura
  • Apoyo en cambio de trabajo
  • Elección de una nueva carrera profesional
  • Apoyo en desempleo
  • Entrenamiento para entrevistas de trabajo
  • Entrenamiento en comunicación
  • Problemas laborales
  • Ayuda en la toma de decisiones
  • Asertividad
  • Crisis personal
  • Crisis profesional
  • Gestión de tiempo
  • Cambio de hábitos

A través de la psicoterapia breve podemos comenzar un camino que concluya en la liberación de una carga muy pesada, en aprender nuevos hábitos de vida o en superar obstáculos.

Es posible que, al principio, la terapia cueste. Supone enfrentarse a problemas que pueden llevar toda la vida arrastrándose. Pero el resultado que obtendrás después merecerá mucho la pena. Tú decides cuando abandonar eso que tanto te duele para comenzar una nueva vida.

 

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