Depresión

Depresión

¿Qué es la depresión?

Antes de comenzar, me gustaría diferenciar entre dos términos: la depresión y la tristeza. La tristeza es una emoción natural del ser humano que nos avisa de que algo no ha ido bien. Puede suponer una llamada de atención sobre que hemos perdido algo. Nos obliga a parar y reflexionar qué está pasando. La tristeza tiene un fundamental valor adaptativo que nos ayuda a realizar introspección, conocer qué está fallando y, en último término, su desaparición significa que hemos superado esta crisis.

Por ejemplo, es muy difícil concebir un duelo por un ser querido en el que no haya tristeza. Esa tristeza obliga a pensar qué papel tenía este ser querido en nuestra vida, cómo va a ser la vida sin él y cómo vamos a reponernos de ello. Sin ese «parón», toda esa introspección sería muy difícil.

Consulta mi artículo «Doctor, ¿es mala la tristeza?» para saber más

En cambio, la depresión es algo diferente. No es una simple angustia o tristeza. No se vive como un bache en el camino. Se vive con un profundo estado de desesperanza en el que hay una sensación constante de inutilidad, de vacío, de pérdida, de falta de emociones y de motivación.

De hecho, la tristeza no es una condición sine qua non para la existencia de una depresión. Puede darse multitud de síntomas de falta de energía, motivación, sensación de inutilidad, etc; pero estar tan anestesiado emocionalmente que no se puede ni experimentar tristeza.

¿Por qué se produce la depresión?

Existen numerosos factores que pueden contribuir a la aparición de la depresión. Puede estar produciéndose por factores como estar manteniendo una situación con la que no estamos de acuerdo y que nos está haciendo infelices. Por ejemplo: Mantener una relación que sabemos acabada, no ser tomados en serio o no ser escuchados. En general, estar viviendo una situación en la que estamos siendo ninguneados y no romperla, es potencialmente depresora.

Una situación incontrolable que produce estrés también puede desencadenar en depresión. Hablamos de sucesos como fallecimientos imprevistos, separaciones traumáticas o la pérdida de un trabajo. La incapacidad para asumir esos cambios y las emociones que producen pueden hacer que se enquisten y acaben produciendo un estado depresivo.

La depresión tiene la capacidad de crear círculos viciosos:

Estoy triste -> No quiero hablar con nadie -> Pierdo apoyo social -> Me siento más triste

¿Cómo se trata la depresión?

La depresión suele ser la manifestación del problema que se oculta debajo. Ya sea ese duelo traumático, la dificultad para adaptarse a los nuevos cambios, la falta de visión de nuevas oportunidades, o la situación que nos hace infelices. Un trastorno tan doloroso como la depresión merece una evaluación y un tratamiento personalizado, cercano y respetuoso, en el que no se cuestione la forma en la que estás viendo la vida ahora mismo (si pudieras ser positivo, lo serías), si no en el que se aprendan nuevas habilidades que permitan ver la luz al final del túnel.

Quiero ayudarte a encontrar la raíz de esa depresión para que puedas superarla y comenzar una nueva vida. Si la depresión está controlando tu vida, quiero que sepas que esto no tiene por qué ser así. Sea cual fuere la razón que la esté causando, no tienes por qué vivir con ella de por vida. Es un camino duro, desde luego, pero el final merecerá la pena.

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