Blog Detail

Tristeza

Cómo hablar a una persona en duelo

06 Sep 18
Olaya Alcaraz
, ,
No Comments

¿Qué es un duelo?

El duelo es una adaptación emocional que aparece después de una pérdida. Es el proceso normal de elaboración emocional, tendente a la adaptación y armonización de nuestra situación interna y externa frente a la nueva realidad. Tras una pérdida, se produce este proceso de “recolocación” a una nueva vida sin el fallecido.

Pero, aunque es un proceso natural, implica una serie de desajustes emocionales, conductuales y fisiológicos muy dolorosos y altamente desestabilizadores.

Cada persona lleva el duelo de una manera distinta. Hay personas que tienen la necesidad imperiosa de salir a la calle, otras que sólo quiere estar en casa, algunas se encierran en sí mismos, por el contrario otras hablan de ello continuamente… Cada persona tiende a reajustarse de la manera que mejor sabe sin que, por ello, tenga que ser predictor de algo malo. Les ha tocado vivir algo inesperado y cargado de emociones dolorosas, que manejarán de la forma que mejor necesiten.

Cómo hablar a una persona que sufre un duelo:

Existen una serie de fórmulas que toda persona en duelo oye, pero que debemos cuestionarnos si son útiles. Frases manidas como “sé cómo te sientes” o “él/ella querría que fueras fuerte” pueden provocar un estallido de rabia que nos deje descolocados y perturben en gran medida al doliente. En estos momentos necesitan disfrutar de una empatía sin precedentes dentro de su círculo.

Podemos abordarle mejor con estas fórmulas:

  • “No puedo imaginar cómo debes sentirte”. Ninguno podemos ponernos en el lugar de quién ha sufrido una pérdida grande. La persona que sufre puede sentirse ninguneada si le decimos que sabemos cómo se siente. Seamos sinceros y empáticos.
  • “No sé qué decirte”. Antes de hablar de más, es mejor ser realista. Ninguno sabemos qué decir a una persona que lo está pasando tan mal. Corremos el riesgo de hablar demasiado. El estado de shock en el que se encuentra el superviviente no admite largas charlas.
  • “Pienso mucho en ti”. Si esa persona nos preocupa, agradecerá que se lo digamos. Unas palabras como estas pueden hacerle sentir arropado y apoyado.
  • “Cuenta conmigo para lo que necesites”. La persona en duelo suele sentirse perdida y sola. Incluso puede no ser capaz de ver que hay gente que le apoya a su alrededor. Explicitárselo puede ayudarle a poner los pies en la tierra y recordar que estamos ahí.

Ninguna frase que digamos va a ser el punto y final del dolor, pero mostrar entendimiento o cercanía, puede mitigar el peso que lleva sobre sus hombros.

La cercanía como consuelo:

  • Demostrar proximidad. Sin invadir en modo alguno si privacidad, podemos demostrar a la persona en duelo que puede contar con nosotros. Un mensaje de Whatsapp recordando que estamos ahí, una llamada breve cada pocos días, una corta visita (siempre pidiendo permiso previo),…
  • Ofrecer un plan. Podemos ofrecer a la persona un paseo por un parque, una cena, o cualquier plan que sea capaz de hacer. Respetando su derecho a decir que no, de esta forma le expresamos nuestra cercanía. Cuando pueda, la persona estará en disposición a decir que sí. Un acercamiento de este tipo revela cariño y ofrecimiento de consuelo, mucho más sincero que “frases tipo”.
  • Respeto a sus decisiones. Si la persona decide quedarse en casa en lugar de salir, respetamos con mucho cariño. Si, por el contrario, quiere dar un paseo, también respetamos. Haga lo que haga, está haciendo lo que puede para reponerse y no necesita imposiciones.
  • Ofrecer desahogo emocional. Una reacción muy típica cuando vemos a una persona sufrir o llorar es intentar animarla. Aunque lo hacemos con la mejor de las intenciones, la persona en duelo necesita llorar, gritar y enfadarse. Un hombro sobre el que llorar es mucho más sanador que todos los ánimos del mundo.
  • No juzgar. Imposiciones como “debes salir y despejarte”, “ya tendrías que estar mejor”, “debes ser fuerte” o “el tiempo lo cura todo” puede crear en el doliente una sensación de inseguridad e incomprensión que le lleve a estadíos previos del duelo. Puede llegar a preguntarse qué está mal en él para no poder cumplir con estos “debería”. Acompañamos en su dolor sin juzgarlo, dure lo que dure y adopte la forma que adopte.

 

En conclusión, una persona que sufre un duelo puede beneficiarse mucho de una cercanía sin invasión, de una escucha empática y de que podamos soportar sus emociones sin juzgarlas.

Leave A Comment