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Propósitos de año nuevo

Cómo hacer propósitos de año nuevo… ¡y mantenerlos!

09 Ene 19
Olaya Alcaraz
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Cada año, en Enero, es bien sabido que los gimnasios de llenan, las zonas del supermercado de comida biológica son arrasadas, las neveras se llenan de fruta y verdura y las tiendas de deportes se ven sobrepasadas por hordas de personas. Y todo esto sería una buena noticia para esta sociedad cada vez más insalubre… si no fuera porque en Febrero, nada de aquello se mantiene.

En Diciembre siempre toca hacer balance del año, de lo positivo y negativo, de lo que hemos conseguido o no. Si tenemos el trabajo que queríamos, si hemos bajado los kilos que nos sobran, si hemos viajado más, etc. Este balance no siempre sale favorable, y de ahí vienen los propósitos de año nuevo. “Este año voy a aprender otro idioma” o “Voy a volver a conducir” son ideas que nos llenan de fuerza para afrontar el nuevo año. Pero, si esto no es planificado y ajustado a la realidad, esos propósitos se disipan.

¿Cómo puedo mantener los propósitos de año nuevo y conseguirlos?

Los propósitos deben ser realistas. Aprender japonés perfecto en 12 meses, mientras trabajas, haces ejercicio, sales, cuidas de tu familia, etc; quizás es muy atrevido. Es más útil ajustarlo a nuestra realidad y a nuestra vida en ese momento. Si luego, por alguna razón, nuestra situación mejora o descubrimos una capacidad de aprender idiomas impresionante, mucho mejor. Pero, por si no pasa, tengamos los pies en la tierra. Proponte, simplemente, empezar/volver a estudiar.

Define el objetivo y divide en pequeños pasos. Pocas cosas hay más frustrantes que querer llegar a una meta en un espacio de tiempo y, según se acerca la fecha, no tener conseguido ni un cuarto de lo que nos propusimos. Divide tu meta en subetapas realistas. Por ejemplo: “Me gustaría aprender japonés, así que en Enero voy a buscar academias (meta 1), a ver de cuál me cuadra el horario. Cuando tenga toda la información (meta 2), decido (meta 3), y antes de que acabe el mes, me apunto (meta 4).” De esta forma, será mucho más fácil y no tendrás sensación de que el propósito te supera.

No intentes hacer todos los propósitos en Enero. El año nuevo nos llena de nueva energía y tendemos a intentar empezar todo de una vez. Y, de esta forma, es donde aparecen todos los ingredientes para el fracaso. Porque nuestro ritmo de vida no ha cambiado de forma tan sustancial entre el 31 de Diciembre y el 1 de Enero como para sacar todo adelante. Por ejemplo: “Quiero comer mejor, así que en Enero voy a intentar sacar las grasas saturadas de la dieta (meta 1), en Febrero, introduzco más verduras (meta 2), en Marzo me apunto a hacer ejercicio (meta 3),…”.

Usa agendas y/o sistemas de organización, que te recuerden lo que te propusiste, para que se reduzca la procrastinación lo máximo posible.

Habla con otros sobre tus metas. A veces, la presión de grupo o la presión externa es muy útil. Habla con otros sobre las metas que te has propuesto, sobre cómo quieres conseguirlas, etc. Además de obtener otro punto de vista, inconscientemente intentarás “no fallar al otro”. Por supuesto, háblalo con personas de máxima confianza y que te profesen respesto.

Y, por supuesto, recompénsate por un trabajo bien hecho cuando consigas cualquier meta. Porque te lo mereces y porque te ayudará a crear una rutina de recompensas que facilite la adherencia a tus metas.

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